domingo, 7 de junio de 2026

Los órganos del cuerpo y su relación con las emocione

 Vida y salud

Tomado del blog hermano «Mi esencia»

Qué órgano de tu cuerpo está teniendo una dolencia ? .

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El Hígado:

Está a cargo de descomponer y de almacenar y reconstruir la materia. Si la vida de una persona se desmorona, y no puede llevar a cabo la tarea de reconstruir, entonces uno almacena sensaciones de hallarse sobrecargado, sobre-exigido, lo cual puede crear bronca, odio y resentimiento. Mucha gente de hecho están sobrecargadas por las circunstancias de sus vidas, pero el umbral difiere ampliamente y por supuesto muchas personas tienen distintas neurosis cuando se sienten sobrecargadas.

Los Pulmones:

Tienen dos funciones: inspiran la vida y expresan ideas a través del habla. Si tiene problemas con los pulmones, la expresión de uno está siendo sofocada, no se pueden expresar libremente, en algún área de su vida.

Cuando una palabra subyuga a un niño, el niño puede convertirse ya sea en una persona muy ruidosa y que siempre presiona a los demás para que justamente lo escuchen, lo cual es una sobre-estimulación de los pulmones, o nos rendimos, porque nos hallamos oprimidos y cerramos nuestra comunicación, y entonces tenemos los pulmones débiles.

Generalmente si ustedes tienen problemas con los pulmones, es porque tienen que hacerse oír, y aprender nuevas formas de comunicación. Y con respecto a sentirse oprimidos, recuerden que hay cierta gente que se siente oprimida en un segundo, uno se les acerca y ya se sienten oprimidos, eso es lo que quiero significar. Ellos están tan llenos sin poder desagotar, por eso toda la reducción del stress es una ayuda tan grande.

La meditación reduce al stress y si aprenden a hacerlo adecuadamente es muy útil, pero si lo hacen solamente un rato corto esto no consigue el efecto deseado.

El Estómago:

Es la asimilación de las experiencias de nuestros ideales, y si sienten que es demasiado lo que pasa, uno no puede asimilar las cosas adecuadamente, entonces el estómago se puede descomponer, y el resultado de una preocupación crea una rajadura entre la mente y las emociones.

Recuerden nuevamente que si sienten que es demasiado lo que pasa, y para mucha gente es cierto, los que tienen muchos temas simultáneos, todo está sucediendo demasiado y todo el tiempo, siendo ellos mismos los que están creando todo eso, ya que son patrones de conducta, entonces hay que mirar.

El Páncreas:

Tiene que ver con el azúcar y con la dulzura de la vida, pudiendo el mismo ser dañado por la amargura, en especial una mamá muy amargada, y hay mucha gente sufriendo este problema.

Los Riñones:

Involucran emociones y son el canal procesador de agua más importantes, ya que es ahí donde se almacena los temores resultantes de traumas, los cuales dañan a la vitalidad de la persona, bloquea su motivación y su entusiasmo. Cuando el temor se almacena en los riñones, el individuo se hallará incapacitado de manejar situaciones emocionales futuras.

El Bazo:

Retiene los fracasos, los deseos de muerte, apatía, y si una persona enfrenta más dificultades de las que puede soportar, uno se puede dar por vencido, uno puede creer que realmente fracasó, y pierde su voluntad para vivir, y su deseo de vivir. Se presentan problemas de circulación y digestión, pereza, porque los sentimientos se mueren, y uno tiene a intelectualizar todo, y uno siente este tipo de apatía y tiernamente lo soportamos, y como que la alimentamos. Es un problema del bazo.

Las Gónadas:

Ellos almacenan lo inconsciente, cuando uno abandona su habilidad de manejarse uno mismo, por medio de drogas, alcohol, lastimaduras, accidentes, cuando uno pierde su propio empoderamiento, energías externas a nosotros pueden posesionarse de nosotros y poseernos.

Algunas personas que han abandonado su propio gobierno en algún área de su vida, ya que a la naturaleza no le gusta el vacío y hay también agujeros en el aura, así que generalmente tienen posesiones pegadas a ellas.

Corazón:

Tiene que ver con el amor, y el daño ocasionado al corazón siempre es por la pérdida, cuando uno resquebraja la confianza de una persona en uno, y eso nos conduce al temor, más pérdidas y también a la posesividad, a los celos, egoísmo, todo eso es el daño y el corazón está roto.

La Vesícula Biliar:

Es el precursor a tener problemas cardíacos, y resulta dañado por el temor a la pérdida, y todas las tensiones resultantes de una falta de confianza en la vida.

Es ansiedad con respecto al futuro y acá hay que mirar el tema de la concepción, si los padres no son positivos cuando ustedes fueron concebidos, si el alma pasó por un momento de trauma y no fueron bienvenidos a la nueva encarnación y hay una gran desilusión del alma acerca de la forma en la que los padres se ocuparán del niño, entones hay problemas en la vesícula biliar.

Los Pechos:

Representan el aspecto nutriente de lo femenino, como así también a la sexualidad y almacenan los sentimientos de la mujer con respecto a su sexualidad y de cómo los hombres la ven.

De forma que si hay un trauma sexual, represión, resentimientos respecto a las expectativas de su rol, entonces puede suceder un daño.

Las Piernas:

Nos llevan hacia delante, nos sostienen, los problemas se presentan cuando la persona no ha tenido el coraje de dar un paso nuevo. Muchas veces es porque aquellas personas no han tenido el apoyo que él o ella creyó necesitar, y entonces comienza a tener problemas con sus piernas.

Las Manos:

Corresponden al dar y recibir, y el problema se desarrolla cuando una persona no se siente igual a otras, y no pueden encontrar el balance justo entre el dar y el recibir. Eso tiene que ver con si usa su fuerza de voluntad o la cede.

Este desequilibrio se produce por un ego superdesarrollado o una falta de autoestima.

El Cuello:

Es la parte flexible de la columna dorsal, es el balance de su voluntad con flexibilidad. Un cuello duro es una actitud rígida, la tensión se siente en el cuello cuando la propia rigidez le hace mantener a uno conceptos rígidos y esos son desafiados.

El Pelo:

Es gobernado por el hígado de modo que la pérdida de cabello se produce por aferrarse rígidamente a la bronca o enojo. Cuando alguien impone su voluntad sobre otros para probar simplemente su punto de vista, uno sigue trayendo a la vista resentimientos pasados, o sea recordándolos. Y son cabezaduras. Pueden tener problemas con el pelo.

Las Caderas:

Son los puntos de equilibrio, son energía creativa asociada con la crianza de los niños.

Es nuestra habilidad de pararnos y valernos por nosotros mismos, y la flexibilidad en las caderas, está relacionada con su sentimiento de libertad personal, y acá miramos a los adolescentes, en los cuales se producen temas acerca de su primer sentimiento de separación de los padres, de las expectativas, de sus direcciones, tenemos una entidad sexual.

Si uno se rinde al control de los padres, como adolescentes, en vez de encontrar nuestra propia dirección, entonces las caderas no se desarrollan adecuadamente. De modo que el deterioro de las caderas realmente surge de una culpabilidad sexual, de modo que si sentimos culpa y resentimiento, porque hemos permitido que otros tomen decisiones por nuestra cuenta, y no hemos expresado nuestro poder, también tenemos deterioro en las caderas.

Las Tiroides:

Es donde almacenamos enojo, es el deseo de poder, de actitudes rígidas, cuando las tiroides no funcionan bien. Hay una calcificación anormal en los huesos, y que puede también desarrollar una artritis y de vuelta el cuerpo rígido proviene de una mente rígida.

El Timo:

Almacena temor y gobierna nuestro sistema inmunológico de forma que el miedo hace que una persona retroceda y se achique y se puede perder la integridad en una situación, y cuando esto sucede el cuerpo permite la entrada de virus.

Cuando uno tiene un virus, hay que mirar por dónde surgió el temor en su vida, dónde uno se achicó frente a una situación, tiene que volver a esa situación e imaginarla en forma diferente y cambiarla y ello ayuda a combatir el virus.

Las Glándulas Suprarrenales:

Almacenan pena y nos lleva al complejo de víctimas, ¿peleo o me escapo? Siempre creen que hay algo ahí afuera que se va a apoderar de ellos, y los está persiguiendo.

Cuando no están dispuestos a soportar amorosamente una experiencia emocional dolorosa, esa persona reacciona como si el mundo fuera responsable por su experiencia dolorosa, y se olvida de que cada persona es responsable de su propia creación, de su vida.

La Glándula Pituitaria:

Almacena pena reprimida, porque al experimen- tar pena o dolor, puede ser una puerta o un portón hacia una conciencia superior, después de que los juzgamientos de las glándulas inferiores son transmutadas.

Soportando amorosamente el dolor, justamente esto permite que nosotros experimentemos la dualidad y reconciliar, y esto justo libera toda la parte del juzgamiento y ayuda a la glándula pituitaria.

La dualidad representa lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo, lo positivo o lo negativo, a todo nivel.

La Glándula Pineal:

Necesita luz natural, de día, necesita entusiasmo y si no hay suficiente entusiasmo en su vida, la glándula pineal no funciona adecuadamente, así que tienen que salir a la naturaleza, porque la naturaleza a fin de hallar algo de luz natural, y eso realmente va a ayudar.

La Columna Vertebral:

La columna vertebral representa su voluntad, la fuerza de voluntad, es como que cuando uno no mantiene su propia visión, al enfrentarse con la presión que viene de afuera, uno puede llegar a tener ESCOLIOSIS, la distorsión de la columna, la que se tuerce porque su fuerza de voluntad se doblega.

Cuando uno utiliza la columna vertebral para hacer trabajo espiritual, nuestra fuerza de voluntad está alineada con la voluntad divina, y algunas personas lo llaman co-creación, pero realmente se trata de la columna vertebral que se abre a la Kundalini, lo cual es simplemente la parte femenina que se halla en la columna y a medida que nosotros nos damos cuenta de ello, ella también se va dando cuenta.

Los Órganos Sexuales:

Son reproducción, esto por supuesto es su habilidad de expresarse sexualmente. Puede haber una inhabilidad de recibir la parte femenina si los padres desearon un chico del sexo opuesto, puede ser que uno se enfrenta a la propia moralidad y está realizando un auto-castigo.

La Espalda:

Es lo que uno deja detrás suyo, lo que se quiere olvidar, lo que está en el fondo de nuestra mente, la parte baja de la espalda es el apoyo, y el dolor en esta parte es cuando una persona resiente al no tener el apoyo que él o ella cree que necesita, a fin de lograr algo.

La Vejiga:

Libera agua, es la expresión de manifestar exteriormente su emoción. Si la vejiga es débil, la persona siente dificultades en expresar sus sentimientos.

EL Intestino Delgado:

Es la etapa final de la digestión, es el comienzo de la absorción, provee la base para la construcción y el crecimiento, construye su personalidad, su carácter, su fuerza de voluntad, su confianza, pero más importante que todo es que refleja los estados más importantes de nuestra vida.

De modo que puede que realmente no funcionemos cuando una persona sufrió una gran vergüenza. Esa vergüenza sufrida en la primera infancia. Son muy conscientes, muy cercanas las personas, piensan que no se están acordando o pensando en ello, pero se acuerdan del colegio, la primera vez que menstruaron, los niños con quienes jugaron, algún pariente que les hizo sentir vergüenza.

El Intestino Grueso:

Tiene que ver con la materia sólida y esto nos muestra si somos capaces de lidiar bien con todos los temas materiales.

El Intestino Grueso tiene que ver totalmente con dejar ir y soltar todas las cosas que no nos sirven, y la incapacidad de dejar ir puede ser el resultado de un miedo a la pérdida. ¿Qué es lo que se pierde si se deja ir? Tienen que fijarse de vuelta en el momento de la concepción, qué es lo que formó la actitud de la personalidad de esa persona.

Fuente:http://eluniversonotienelimites.blogspot.com/

Carmen Patricia Parigiani


jueves, 4 de junio de 2026

Invitacion a ver Domingolarevista.com

 


 Domingolarevista.com

Invitamos a nuestros amigos lectores ver las últimas entradas de nuestro blog domingolarevista.com con temas e informaciones de carácter social, económico, político, entre otras variedades que le permitan tener conocimientos veraces y oportunas para su formación y conocimiento. 

La política como vocación cívica.

 Batalla de las ideas

“La política no es un mercado de promesas, sino un lugar de principios.”

Domingo Núñez en medio de los óleos de Duarte y Luperón pintado por el pintor dominicano Miguel Núñez

Una trayectoria política atravesada por el idealismo y la ética. Desde los sueños de juventud hasta el desencanto crítico.

A lo largo de mi vida, he sido testigo de muchas formas de entender la política. La he visto vestida de poder, disfrazada de oportunismo, envuelta en promesas huecas. Pero también la he visto como un llamado profundo al servicio, como una forma digna de encarnar el compromiso con el otro, con la comunidad, con el país.

Desde muy temprana edad me interesé por la política, influenciado por mi hermano Diomedes, que desde su tierna juventud dejaba entrever inclinaciones por las letras y por los asuntos públicos. En casa se hablaba de ideas, de justicia, de patria. Y así fui comprendiendo que la política no era cosa ajena, sino parte de la vida misma.

Después de la guerra de abril de 1965, la juventud vivía tiempos de utopía esperanzadora. Se soñaba con un porvenir de oportunidades y se asumía con seriedad el compromiso de lucha por esa esperanza. Eran años difíciles. La Guerra Fría marcaba el destino de los pueblos, con dos bloques hegemónicos que dividían también a los comprometidos con el cambio. Las persecuciones políticas se hicieron parte del paisaje de quienes levantaban la bandera del progreso.

Fue en ese contexto de efervescencia que escuchamos, con atención y convicción, el anuncio de Juan Bosch sobre la fundación del Partido de la Liberación Dominicana. Pocas horas después de aquel anuncio histórico, ya Diomedes y yo estábamos decididos. Vivíamos en la capital, en la pensión de Doña Nicó. Para entonces, estudiábamos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Él cursaba Letras; yo, Economía. Y junto a otros compañeros de estudios, amigos del pueblo, de Bonao y jóvenes inquietos por el país, nos integramos de inmediato al naciente partido.

Lo hicimos con ilusión, con disciplina y con fe en que otra política era posible. Vivimos la etapa formativa del PLD, sus círculos de estudio, sus jornadas de discusión ideológica, sus primeras campañas. Fuimos parte de una generación que soñó con transformar la República Dominicana desde la base, con ética, con ideas, con ejemplo.

Cuando el PLD llegó al poder por primera vez, el país comenzó a avanzar. Se sintieron los vientos de modernización en la administración pública, el crecimiento económico y una apuesta por el conocimiento. Sin embargo, con el tiempo también llegaron los errores, especialmente durante los gobiernos de Danilo Medina. Se desdibujaron principios, se bajó la guardia ética. Aquello nos llevó a tomar distancia de la política partidaria activa, aunque nunca dejamos de apostar por un porvenir mejor para la nación.

Hoy sigo con mis simpatías políticas, inclinadas hacia Leonel Fernández, a quien vi crecer y asumir con solvencia el legado de Bosch. Y tengo una mirada esperanzada sobre su hijo Omar, a quien percibo como una reserva valiosa, una “mina de oro”, como dijera una vez el propio Juan Bosch sobre Leonel.

Sigo creyendo, a pesar de todo, que la política puede ser decente. Que aún hay hombres y mujeres que la entienden como un apostolado. Que vale la pena levantar la voz, aunque sea para recordar que todavía hay principios que no caducan.

Y escribo esto también para que mis nietos, al leerme un día, sepan que la política no es solo campaña y promesas, sino pasión por lo justo, y que el civismo no es un adorno, sino la raíz de toda democracia verdadera.

Por Domingo Núñez Polanco

Dieta bíblica:alimentos naturales y poco procesados, similares a los que aparecen mencionados en la Biblia.

 Vida y salud

¿Dieta bíblica o regreso a la comida de verdad?

En tiempos donde los alimentos ultraprocesados ocupan gran parte de nuestra mesa, una tendencia está llamando la atención de miles de personas: la llamada «dieta bíblica». Aunque su nombre pueda parecer novedoso, en realidad se basa en algo muy simple: consumir alimentos naturales y poco procesados, similares a los que aparecen mencionados en la Biblia.

Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, huevos, semillas y algunas carnes forman parte de esta propuesta alimentaria. Más que una dieta para adelgazar, sus seguidores la presentan como una forma de mejorar la salud y, para muchos creyentes, también de fortalecer la vida espiritual.

Uno de los aspectos más conocidos es el llamado «ayuno de Daniel», inspirado en el relato bíblico del profeta Daniel. Durante varios días se eliminan productos procesados, dulces, frituras y otros alimentos considerados menos saludables, dando prioridad a vegetales, legumbres y agua.

Ahora bien, conviene separar la fe de la ciencia. Los especialistas coinciden en que aumentar el consumo de alimentos naturales suele aportar beneficios para la salud cardiovascular, ayuda a controlar el peso y reduce factores de riesgo asociados a enfermedades como la diabetes o la hipertensión. Sin embargo, no existen alimentos milagrosos ni dietas capaces de curar por sí solas enfermedades físicas o emocionales.

Quizás la verdadera enseñanza detrás de esta tendencia no está en que los alimentos sean «bíblicos», sino en que nos invita a volver a hábitos que nuestras abuelas ya conocían: comer menos productos industriales, cocinar más en casa, consumir alimentos locales y mantener una alimentación equilibrada.

También es importante recordar que la alimentación en tiempos bíblicos era muy diferente a la actual. No existían refrescos, comida rápida, snacks industriales ni grandes cantidades de azúcar refinada. Por eso algunos expertos consideran que parte del éxito de esta tendencia se debe simplemente a que reduce el consumo de ultraprocesados.

En definitiva, más allá de las creencias religiosas de cada persona, la popularidad de la dieta bíblica refleja una preocupación creciente por la salud y una búsqueda de estilos de vida más sencillos y naturales. Como ocurre con cualquier régimen alimenticio, la moderación, el equilibrio y el asesoramiento profesional siguen siendo las mejores herramientas para cuidar nuestro bienestar.

Porque al final, más que una dieta de moda, el mensaje parece ser uno muy antiguo: comer mejor para vivir mejor.

DomingoLarevista.com

Referencia: RT

Leer completo aquí: https://actualidad.rt.com/a-fondo/607343-dieta-biblica-tendencia-cobrar-popularidad

¿Quién cuida el alma del país?

Hay quienes cuidan las finanzas, quienes cuidan la seguridad, quienes custodian las fronteras o administran los recursos naturales. Pero, ¿quién cuida el alma del país?


Un país no se sostiene solo por su economía, ni por la fuerza de su ejército, ni siquiera por su infraestructura. Se sostiene —o se derrumba— por la fortaleza o el deterioro de su alma. Y el alma de una nación está compuesta por aquello que no siempre se ve: la ética colectiva, la memoria compartida, la capacidad de soñar juntos, el respeto a la dignidad humana, el compromiso con lo que nos hace mejores como comunidad.

Domingo Núñez posa en medio de dos oleos: Duarte y Luperón, pintado por el pintor dominicano Miguel Núñez

Vivimos tiempos en que el pragmatismo arrasa todo. Se valora lo útil, lo inmediato, lo que da rentabilidad o notoriedad. Se enseña a competir, pero no siempre a convivir. Se enseña a consumir, pero no a conservar. Se enseña a hablar, pero no a escuchar.

Uno de los desafíos que hoy enfrenta el alma de la República Dominicana es el relacionado con su identidad histórica y cultural, frente a un proceso migratorio que, por su magnitud y descontrol, ha comenzado a impactar profundamente nuestra composición social. Nos referimos, sin evasivas, a la inmigración masiva proveniente de Haití. No se trata aquí de negar derechos humanos ni de caer en odios, sino de advertir sobre una realidad que amenaza la continuidad de una nación con historia, con símbolos, con lengua, con religiosidad, con costumbres que merecen ser preservadas.

La falta de políticas claras, firmes y soberanas frente a esta situación también es una forma de abandono del alma nacional. La clase dirigente ha preferido, en muchos casos, el silencio o la conveniencia, dejando sin defensa la conciencia del país. No se puede cuidar el alma del país si no se cuida su historia, su lengua, sus tradiciones, su integridad territorial, su modelo de convivencia.

Cuidar el alma del país implica proteger sus raíces, sin negar los derechos del otro. Implica poner límites sin perder la compasión, pero también actuar con responsabilidad, para que no se diluyan los valores que nos definen como pueblo.

Hay una crisis silenciosa que avanza: la pérdida de referentes morales, la indiferencia, el olvido de la historia, la normalización de lo incorrecto. Es una crisis del alma. Y nadie parece asumir el deber de custodiarla.

Cuidar el alma del país no es tarea exclusiva del Estado. Es un compromiso ciudadano. Es tarea del maestro que enseña con integridad, del artista que eleva la conciencia, del periodista que busca la verdad, del creyente que practica la misericordia, del joven que rechaza la corrupción aunque le convenga.

Un país sin alma puede tener recursos, pero no rumbo. Puede tener riquezas, pero no nobleza. Puede avanzar, pero sin saber hacia dónde ni por qué.

Es tiempo de volver la mirada a lo esencial. Porque el futuro que construyamos dependerá, en gran parte, de si fuimos capaces o no de cuidar el alma de la nación.

Por Domingo Núñez Polanco

Cuando la prudencia se impone sobre los tambores de guerra


Domingolarevista.com

Por fin, en la nación de Abraham Lincoln, aparecen personas con la cabeza fría y la resiliencia.

Por momentos, pareciera que el mundo ha olvidado las lecciones de la historia. Las guerras comienzan con facilidad, pero rara vez terminan como fueron concebidas. Por eso resulta alentador observar que, en la nación de Abraham Lincoln, todavía existen hombres y mujeres públicos capaces de actuar con serenidad, sentido institucional y responsabilidad histórica.

Domingo Núñez, administrador domingolarevista.com

La reciente decisión de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de aprobar una resolución para limitar la capacidad del presidente Donald Trump de continuar las operaciones militares contra Irán sin autorización expresa del Congreso constituye una señal importante para quienes creen en el equilibrio de poderes y en el respeto a la Constitución. La medida fue aprobada por una estrecha votación de 215 a 208, con el respaldo unánime de los demócratas y el apoyo de cuatro congresistas republicanos que decidieron anteponer sus convicciones a la disciplina partidaria.

La reacción del presidente Trump no se hizo esperar. Desde sus redes sociales calificó la resolución de «antipatriótica», «sin sentido» y llegó a afirmar que los legisladores que la apoyaron deberían sentirse avergonzados.

Sin embargo, más allá de las pasiones políticas del momento, la pregunta de fondo es otra: ¿quién tiene la facultad de llevar una nación a una guerra prolongada?

Los padres fundadores de los Estados Unidos procuraron evitar que una sola persona pudiera decidir por sí misma el destino militar de la nación. Por esa razón, la Constitución reservó al Congreso importantes atribuciones en materia de guerra y paz. Décadas más tarde, la Ley de Poderes de Guerra de 1973 reforzó ese principio al establecer límites temporales a las acciones militares emprendidas por el Ejecutivo sin autorización legislativa.

Lo ocurrido en Washington demuestra que las instituciones todavía conservan capacidad para ejercer controles y contrapesos. En tiempos de polarización extrema, cuando la lealtad partidaria suele imponerse al juicio crítico, resulta significativo que varios congresistas republicanos hayan decidido respaldar una iniciativa contraria a la posición de su propio presidente.

No se trata necesariamente de estar a favor o en contra de Donald Trump. Tampoco de simpatizar con Irán. Se trata de algo más profundo: la convicción de que ninguna democracia puede sostenerse si los mecanismos de control institucional desaparecen.

La historia universal está llena de ejemplos de guerras iniciadas bajo el influjo de la emoción, del orgullo nacional o de la presión política, cuyas consecuencias terminaron pagando generaciones enteras. Desde Vietnam hasta Irak, pasando por tantos otros conflictos, la humanidad ha aprendido que la prudencia suele ser una mejor consejera que la precipitación.

Por eso, independientemente del desenlace de esta resolución, merece reconocimiento la actitud de quienes, desde el Congreso estadounidense, han recordado que el debate, la reflexión y el control institucional son también formas de patriotismo.

Abraham Lincoln afirmó una vez que el mejor modo de preservar una nación es fortalecer sus instituciones. Más de un siglo y medio después, ese principio sigue teniendo plena vigencia.


Una reflexión sobre la democracia, la guerra y la responsabilidad de los gobernantes.


Más allá de Irán: una discusión sobre el poder y sus límites


Cuando los líderes políticos son capaces de poner límites al poder, incluso al poder de los suyos, la democracia sale fortalecida. Y cuando la razón logra imponerse, aunque sea por un instante, sobre los tambores de guerra, la humanidad entera tiene motivos para sentirse un poco más segura.
La controversia surgida en torno al conflicto con Irán trasciende el escenario militar del Medio Oriente. En realidad, el debate de fondo gira alrededor de una cuestión esencial para toda democracia: ¿hasta dónde debe llegar el poder de un presidente en tiempos de guerra?

Desde el inicio de las hostilidades, el 28 de febrero de 2026, han ido aumentando las voces críticas dentro de los propios Estados Unidos. Lo significativo es que los cuestionamientos ya no proceden únicamente de los sectores opositores. También han surgido dentro del Partido Republicano, demostrando que cuando están en juego asuntos de Estado, la conciencia puede pesar más que la disciplina partidaria.

La reciente resolución aprobada por la Cámara de Representantes constituye un hecho de especial relevancia porque representa el primer intento exitoso de superar la resistencia de una parte importante del bloque republicano respecto a la conducción de la guerra. Más que una confrontación política entre demócratas y republicanos, lo que está en discusión es la vigencia del principio constitucional de pesos y contrapesos que ha caracterizado históricamente al sistema estadounidense.

Los congresistas que respaldaron la iniciativa parecen haber comprendido una verdad elemental: el poder sin controles termina debilitando las instituciones que pretende defender. En las grandes democracias, la fortaleza de un gobernante no se mide por la ausencia de límites, sino por su capacidad para actuar dentro de ellos.

A todo esto se suma una preocupación práctica que inquieta a muchos legisladores: el costo económico del conflicto. Las guerras modernas no solo se libran en los campos de batalla; también impactan el bolsillo de los ciudadanos. El aumento de los gastos militares, las tensiones en los mercados energéticos y la incertidumbre económica mundial terminan repercutiendo en el precio de los combustibles, el transporte y numerosos productos de consumo cotidiano.

La historia demuestra que muchas guerras comenzaron impulsadas por objetivos aparentemente limitados y terminaron generando consecuencias imprevisibles. Por ello, la prudencia nunca debe confundirse con debilidad. En ocasiones, la mayor demostración de fortaleza política consiste precisamente en detenerse, reflexionar y escuchar las voces que llaman a la moderación.

Lo que hoy ocurre en Washington es una lección que trasciende las fronteras de los Estados Unidos. Nos recuerda que las instituciones democráticas existen para evitar que las decisiones más trascendentales dependan exclusivamente de la voluntad de una sola persona.

Como ciudadanos del mundo, debemos valorar a quienes son capaces de ejercer el poder con responsabilidad, pero también a quienes tienen el valor de ponerle límites cuando las circunstancias así lo exigen.

Porque, al final de cuentas, las naciones no se hacen grandes cuando acumulan poder militar, sino cuando sus instituciones son capaces de poner límites al poder mismo.

Este párrafo encaja muy bien con el estilo reflexivo y cívico que suele caracterizar sus artículos en DomingoLaRevista: analiza el hecho concreto, pero extrae una enseñanza más amplia sobre la democracia, la prudencia y el papel de las instituciones.

Las naciones no se hacen grandes cuando acumulan poder militar, sino cuando sus instituciones son capaces de poner límites al poder mismo. Domingolarevista.com

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Los órganos del cuerpo y su relación con las emocione

  Vida y salud Fecha: 7 Jun 2026 Autor/a: Domingolarevista.com — Editar Tomado del blog hermano «Mi esencia» Qué órgano de tu cuerpo está te...