martes, 11 de mayo de 2021

En mi 67 aniversario

Hola buenos días hermanos y amigos lectores. Hoy en mi 67 aniversario quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de cosas comprendidas a fuerza de lo vivido en mas de 6 decadas de existencia.

Hoy 12 de mayo de 2021 arribamos a nuestro 67 aniversario.

Desde la 10 diez de la noche de aquel domingo 12 de mayo de 1954 vine al mundo desde el vientre de mi madre. Hacen 67 primaveras de mi primer contacto directo con la luz cósmica. Desde entonces 804 meses han transcurrido de mi paso por esta galáctica, más exactamente unos 24120 días, vale decir unas 578880 horas; tiempo suficiente y oportuno para hacer una reflexión de lo vivido: “Que hecho que no debía haber hecho y que no hice que debía haber hecho”


Llegado a estos años, por fuerza de lo vivido, he llegado a comprender: La felicidad y la agradable sensación de vivir o haber vivido una vida bien lograda requieren más que lo material, el éxito o prestigio; son el resultado de una conjunción armónica entre el progreso social y el progreso individual, una práctica de vida con un alto contenido ético y humanista que con el tiempo se retroalimentan formando un círculo virtuoso en el que mejoramos para dar y damos para mejorar. También estos años me han llevado a comprender: Qué hay que mantener siempre en lo absoluto la coherencia en el decir y hacer, ser más racional en nuestras actitudes y acciones, más inteligencia y sentido práctico, desarrollar a máxima potencia el instinto del sentido común. También dar el gran salto que va de la inutilidad de la existencia a la búsqueda de un sentido a través del compromiso con los demás.
 
Hoy, llegado a mis 67 primaveras, sucede y viene hacer que el mundo no está en su mejor momento. Una crisis global en todos los órdenes y se agudiza de manera crítica con la llegada del COVID19.
Estamos en un momento de incertidumbre, donde al ciudadano lo asalta la desconfianza, lo hace dudar de todos y de todas las propuestas para un cambio de vida; es aquí donde los lideres, los comprometidos con las sanas y buenas causas de los pueblos deben asumir con responsabilidad su papel de guía y orientadores.
 
Educar en valores y asumir principios de vida que den coherencia al pensar y a la acción poniendo en primer plano las necesidades existenciales del hombre los cuales trascienden más allá del ámbito del conocimiento y lo material.

Educar en valores no es más que contribuir al desarrollo global de cada persona: que aprendan cuidar y desarrollar su mente, su inteligencia; desde el punto de vista humano, sientan sensibilidad por el débil, el sufrido; adquieran responsabilidad individual, espiritualidad y sentido ético de la vida.

Urgente la necesidad de cambios profundos, hacer emerger un nuevo modo de vida para los cambios que la posmodernidad impone con su ausencia de valores éticos.
 
Hermanos y amigos nos acercamos aceleradamente al fin de una era. Se trata de un proceso que ya se ha iniciado.
 
Las crisis financieras, alimentaria, sociales, económica, ambiental y sobre todo una profunda crisis en valores están convirtiendo la vida de los seres humanos en una penuria constante. Hemos llegado al punto en el que la vida, lejos de disfrutarse, se sufre. Y se sufre más allá de la posición económica de cada uno, no sólo sufre el pobre, sino también quien tenga conciencia de la realidad social y ambiental, pues es muy difícil ser plenamente feliz, siendo consciente de que miles de niños mueren cada hora por no poder acceder a unos pocos litros de agua potable, o que muchos millones padecen hambre crónica a lo largo de toda su corta vida.
 
Me da miedo pensar que muchos, después de tanto batallar frente a la infinita injusticia de nuestra era, corramos el riesgo de perder nuestra sensibilidad, de acorazar demasiado nuestro corazón, que corramos el riesgo de dejar de sentir amor por el prójimo, por la madre naturaleza, por la vida, de ahí que es necesario asumir con responsabilidad la tarea de una educación en valores.

En estos días leí un texto, no recuerdo su autor, pero me dejo una gran enseñanza: "Todos los seres humanos llegamos al mundo con tres recursos personales de inestimable valor –inteligencia, emociones y voluntad– que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida; los logros que alcancemos como individuos y como seres sociales dependen de nuestra capacidad para gestionar esos tres recursos. El reto de construir mejores sueños y llegar a realizarlos pasa necesariamente por su capacidad para administrar adecuadamente sus recursos personales. Y ese es un proceso ininterrumpido que se va desarrollando todos los días con cada decisión que una persona toma. Por ello, en lugar de incurrir en pretextos para justificar ante otros o ante uno mismo los errores cometidos o los problemas enfrentados –como sucede cuando se asumen actitudes victimitas, pesimistas o cínicas– es necesario saber tomar mejores decisiones y estar en capacidad de asumir la responsabilidad por ellas, a sabiendas de que los errores ocurren y que de ellos es mucho lo que se puede aprender".

En resumen en el precedente texto he captado que saber escuchar y atender las necesidades emocionales, nuestras virtuosas voces interiores que son aquellas que no demandan el éxito sino la expansión de los recursos personales –inteligencia, emociones y voluntad– y la capacidad de ponerlos al servicio de las demás personas.

Solo me resta darles las gracias a quienes han tenido la gentileza de llegar  hasta el final de estas peroratas que hoy han brotado de mi alma y corazón a fuerza de todo lo vivido en estos sesenta y tantos años.  

Un abrazo para todos.

Domingo Nuñez Polanco.