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jueves, 13 de octubre de 2016

EL PROGRESISTA: Las 3 raíces del árbol de la patria.







Estamos inspirado en el legado de amor a la patria que heredamos del patricio Juan Pablo Duarte, del General eterno y padre de nuestra segunda independencia Gregorio Luperon y del inmenso maestro apóstol Profesor Juan Bosch, máxima representación de la dignidad y decoro. Ellos, Duarte, Luperon y Bosch son las tres raíces del árbol de la patria que han dado la sabia ética, humanista y patriótica al pueblo quisqueyano en su lucha por la soberanía, independencia y la equidad social. Duarte representa los febreristas de 1844, Luperon los que restauraron la patria en la Guerra de la Restauración de 1863 y Juan Bosch a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon por la libertad y la justicia social desde principio del siglo XX.


Construyamos el mundo de las ideas realizables, hagamos de la quimera un sueño real de bienestar, de equidad y progreso, maquinemos para cambiar el status que apabulla y abate en la miseria a la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Pensemos, soñemos y diseñemos nuestros pilares filosóficos, comprendamos nuestro país para que el país nos comprenda y seamos una sola lucha. El dictado de la historia, sobre todo en un país como el nuestro, con un pasado profundo, plural y lleno de sabiduría, debe ser el punto de partida para emprender cualquier proyecto de renovación nacional.

EL PROFESOR

¿Cómo ignorar la grandeza de la Quisqueya prehispánica su organización política, su esplendor cultural?

¿Cómo desconocer la importancia del Santo Domingo colonial si como dicen algunos cronistas e historiadores, cuando los búfalos pastaban en Manhattan, la Ciudad de Santo Domingo ya contaba con una universidad en la que se impartían cátedras de teología, humanidades y filosofía?

¿Cómo pasar por alto el carácter transformador del movimiento independentista nacional que no sólo terminó con la separación de Haití, sino que despertó las aspiraciones de libertad e igualdad de los dominicanos?

De izquierda a derecha,Domingo y Diomedes Nuñez, Juan Bosch, Miguel Nuñez y su hija Gabriela.

¿Cómo dejar de reconocer los liberales que redactaron la constitución de julio de 1858, liberal y progresista. Qué decir de la República Restaurada en la guerra de la Restauración, no sólo supieron consumar la Segunda Independencia de la Patria, sino que también tuvieron la visión para separar, antes que en otras naciones, las funciones civiles de las eclesiásticas y marcar para siempre el carácter laico y republicano de nuestra vida pública?

¿Cómo pasar por alto a los patriotas que enfrentaron la primera intervención norteamericana de 1916?

¿Cómo olvidar los mártires de la expedición del 14 de junio de 1959, “vinieron lleno de heroísmo y patriotismo a rescatar la libertad”?

¿Cómo olvidar la revolución de Abril del siglo XX, sus causas, las hazañas del pueblo, la noble voluntad democrática de sus protagonistas, el arrojo y el patriotismo del Coronel Tomas Fernandez Dominguez y de Caamaño y sus compañeros de lucha y la lealtad a los principios contenido en la constitución Boschista de 1963?

¿Cómo ignorar lo acontecido en la historia reciente? Los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles, así como la lucha por la democracia, los derechos humanos y la justicia a favor de las grandes masas populares.

En vez de pasar por alto los antecedentes históricos de República Dominicana debemos tomarlo como base indispensable para cualquier proyecto socio político de transformación y renovación. No puede existir transformación sin un conocimiento previo de la realidad que se quiere transformar, sin un conocimiento de cómo ella está organizada, cuáles son sus leyes de funcionamiento y desarrollo, con cuales fuerzas sociales contamos para realizar los cambios.

“Para conocer lo que somos hoy tenemos que saber que fuimos ayer, pues de los que fuimos salió lo que somos, esa es la razón por la cual es tan importante conocer la historia de nuestro país. Pero esa historia debe estudiarse a partir de nuevos principios, porque resulta que la historia dominicana se ha escrito siguiendo principios incorrectos”. (Juan Bosch)

Ahora bien, en la actualidad debemos conocer y comprender por demás ¿qué aqueja y atormenta a la nación? ¿Cuáles son sus grandes y graves problemas? ¿Qué es lo que más afecta a la gente e impide la buena marcha de la República?

Es innegable que en los últimos años la República Dominicana ha avanzado en el terreno democrático. Hay alternancia política y los gobiernos, en sus diferentes niveles, gozan de una mayor legitimidad. Las elecciones son más limpias y libres; los poderes han empezado a funcionar en equilibrio y cada vez se actúa con mayor tolerancia y respeto a la pluralidad política. Sin embargo, la República Dominicana es aún un país de hondas desigualdades sociales. En este terreno, en vez de avanzar, hemos retrocedido.