lunes, 3 de agosto de 2026

El verdugo y el constructor: La paradoja trujillista

 El hombre y su historia

Poder, Estado y desarrollo económico en la República Dominicana (1930-1961)

Preámbulo del libro «El verdugo y el constructor: La paradoja trujillista» (En proceso de elaboración)

Hay una frase de un historiador francés, Marc Bloch, que me viene a la memoria y que, de algún modo, resume el espíritu con el que abordaremos este trabajo:
«La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado.»

Nuestro propósito será precisamente ese: comprender el pasado para entender mejor el presente, sin convertir la historia en un tribunal ni en un altar.

¿Por qué escribir hoy este libro?

Hay libros que nacen de una investigación reciente y otros que comienzan a escribirse muchos años antes de que el autor se siente frente al papel. Este pertenece a los segundos.


Hace más de cuatro décadas presenté un anteproyecto de tesis para optar por la licenciatura en Economía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo: «Trujillo y el capitalismo industrial dominicano». Fue rechazado por considerarse una defensa del trujillismo. Durante años aquel trabajo permaneció guardado entre papeles viejos. Hoy lo releo con otros ojos. No me interesa defender ni condenar a un hombre. Me interesa comprender un proceso histórico.


Mi propósito era estudiar, desde una perspectiva económica e histórica, las transformaciones estructurales ocurridas en el país durante la Era de Trujillo.


La vida, sin embargo, tiene la costumbre de devolvernos preguntas que creemos superadas.
Muchos años después encontré nuevamente aquellas páginas. Al releerlas comprendí que ya no era el mismo joven que las había escrito. La experiencia del servicio público, las lecturas acumuladas, la observación de la realidad dominicana y el ejercicio continuo de la escritura habían transformado mi manera de entender la historia.
También comprendí que aquel viejo proyecto contenía una inquietud que seguía siendo válida: tratar de explicar uno de los procesos económicos más importantes del siglo XX dominicano sin renunciar al rigor intelectual ni ceder a las simplificaciones.

Este libro nace de esa inquietud renovada.

No pretende reivindicar una dictadura ni minimizar el inmenso dolor humano que dejó el régimen de Rafael Leónidas Trujillo. Ningún análisis económico puede borrar la persecución política, la supresión de las libertades públicas, el miedo sembrado en la población ni los crímenes que marcaron aquellos treinta y un años de poder absoluto. Esa realidad pertenece a nuestra memoria histórica y sería deshonesto ignorarla.

Pero tampoco considero correcto que el estudio de una época quede reducido únicamente a una de sus dimensiones. La historia de los pueblos suele ser más compleja. En ocasiones, junto a profundas injusticias, ocurren transformaciones institucionales, económicas y sociales que terminan influyendo durante generaciones. Comprender esos procesos no significa justificarlos; significa asumir el deber de estudiarlos con serenidad. Ese es el propósito de estas páginas.

Más que escribir sobre un hombre, deseo reflexionar sobre un período histórico. Más que emitir un juicio moral, me interesa comprender cómo un país esencialmente agrícola, con instituciones frágiles y un reducido mercado interno, comenzó a transitar hacia nuevas formas de organización económica y estatal.

¿Qué cambios fueron realmente estructurales? ¿Cuáles respondieron exclusivamente a la voluntad del dictador? ¿Cuáles sobrevivieron a su muerte y pasaron a formar parte del Estado dominicano? ¿Qué enseñanzas deja ese proceso para comprender la República Dominicana de hoy? Son preguntas legítimas que merecen respuestas serenas.

Con el paso de los años he aprendido que la historia no puede escribirse desde la pasión política ni desde el resentimiento. Tampoco desde la nostalgia. Debe escribirse con respeto por los hechos, disposición para escuchar distintas interpretaciones y humildad para reconocer que ninguna generación posee toda la verdad.

Este libro aspira precisamente a eso: a examinar un período decisivo de nuestra historia desde una mirada económica e institucional, integrando también sus dimensiones políticas y sociales. No busca cerrar un debate, sino contribuir a enriquecerlo.

Quizá el mayor cambio entre el joven universitario que redactó aquel anteproyecto y el autor de estas páginas sea este: antes quería demostrar una tesis; hoy deseo comprender una realidad.

Si al finalizar esta obra el lector logra mirar ese período con mayor amplitud, distinguiendo tanto sus luces como sus sombras, consideraré cumplido el propósito que me animó a escribirla.

Porque los pueblos no fortalecen su memoria ocultando el pasado, sino estudiándolo con honestidad. Solo así la historia deja de ser motivo de confrontación para convertirse en una escuela de comprensión y de futuro.

¿Cómo debe juzgarse un período histórico en el que coexistieron el progreso material y la ausencia de libertades?
Esa pregunta no es solo dominicana. También se han hecho estudios semejantes sobre la España de Franco, la Corea del Sur de Park Chung-hee, Chile bajo Pinochet o Singapur con Lee Kuan Yew. Analizar esos procesos no significa justificarlos, sino intentar comprender cómo interactúan el poder político, el desarrollo económico y la construcción del Estado.

Continuará…

Domingo Núñez Polanco

Publicado en el Nuevo Diario:

lunes, 15 de junio de 2026

Juan Bosch: Vida, pensamiento y legado (1 de 3)


Estimados amigos lectores:

En esta oportunidad deseo hacer una breve aclaración y, al mismo tiempo, pedir disculpas a quienes siguen con atención mis publicaciones.

En el artículo de la semana pasada, titulado «El rostro de la patria: una lectura iconográfica de Duarte en la obra de Miguel Núñez», indiqué que el trabajo sería presentado en tres entregas.

Como podrán advertir, aún quedan pendientes dos partes de esa serie.

La razón de esta pausa obedece a una fecha de especial significación para nuestra memoria histórica y cultural. El próximo 30 de junio se conmemora un nuevo aniversario del nacimiento del profesor Juan Bosch, figura fundamental de la vida intelectual, política y democrática de la República Dominicana.

Por tal motivo, he considerado oportuno posponer temporalmente las dos entregas restantes sobre Duarte para dedicar las próximas publicaciones a la serie «Juan Bosch: vida, pensamiento y legado», que también será presentada en tres entregas.


Concluida esta breve incursión en la obra y el pensamiento de Bosch, retomaremos la serie dedicada a Duarte y a la valiosa labor iconográfica del pintor Miguel Núñez.


Agradezco, como siempre, su comprensión, su lectura y su permanente acompañamiento.


Domingo Núñez Polanco

Juan Bosch: Vida, pensamiento y legado (1ra. entrega)

Hablar de Juan Bosch es, para mí, hablar de una de las raíces más sólidas del pensamiento nacional dominicano. Su vida fue un acto continuo de coherencia entre la palabra y la acción, entre la sensibilidad del escritor y la responsabilidad del ciudadano comprometido.

Desde mi adolescencia, el nombre de Juan Bosch resonaba en mi entorno con una mezcla de respeto, polémica y convicción. En las calles de mi pueblo se escuchaban apodos despectivos como «el ovejo», aludiendo a su cabellera canosa, o «cuentista», no por sus notables cuentos literarios, sino como burla de quienes no alcanzaban a entender la dimensión ética e intelectual de su figura.

Mi padre, sin embargo, no se dejaba confundir por esas etiquetas. Le indignaban los juicios ligeros de quienes repetían como papagayos frases hechas para denigrar la figura de Bosch. Con una firmeza tranquila, solía decir: “Yo creo en él. Es un político diferente… Con él, el país puede echar adelante.”

Esa afirmación temprana sembró en mí una semilla que con el tiempo germinó en conciencia. Ya en mi juventud, cuando comenzaba a formar mis propias inquietudes políticas, tuve el privilegio de conocer personalmente a Juan Bosch, gracias a mi hermano Diómedes, quien fue su asistente personal. Esa relación cercana nos permitió, como familia, establecer lazos de amistad con él, más allá del personaje público.

Descubrí en Bosch no solo al maestro del cuento y al estudioso incansable, sino al hombre de una sola palabra, al líder que pensó la política como un ejercicio de servicio y honestidad. Su vida fue un testimonio ejemplar de coherencia, lucidez y compromiso con la justicia social y la dignidad de los pueblos.

Desde su temprana vocación literaria hasta su exilio voluntario por negarse a pactar con la tiranía, Bosch encarna una rara integridad moral que marcó generaciones. Conocí su obra primero como lector curioso y luego como hombre consciente de que en sus páginas se encontraba una visión del país posible, del deber ciudadano y del respeto profundo por los pueblos de América.

Bosch fue mucho más que un político. Fue un sembrador de ideas, un maestro de generaciones, un estadista que pensó la democracia como instrumento de liberación y no como simple forma de gobierno. Su militancia surgió del deber y no del interés. Y su palabra, aún hoy, resuena con la fuerza de quien nunca traicionó sus convicciones.

Estos trabajos recogen esa mirada agradecida y reflexiva sobre su trayectoria, su pensamiento y su legado. No pretende ser una biografía ni una defensa, sino una forma de reconocer cuánto le debemos quienes creemos que un país mejor es posible, y que la política puede ser, como lo fue para Bosch, un acto de moral y de esperanza.

A propósito de Duarte y Bosch, terminamos esta primera entrega diciendo: Duarte nos legó la patria como ideal; Bosch nos enseñó a pensarla y servirla. Ambos continúan iluminando el camino de la nación dominicana.

La historia de un pueblo no se cuenta en un solo rostro ni en una sola voz; Duarte y Bosch, cada uno desde su tiempo, siguen dialogando con la conciencia nacional.

Por Domingo Núñez Polanco

Publicado en el periódico dominicano el Nuevo Diario:

martes, 9 de junio de 2026

Antes de morir… vive

 Cultura y Sociedad

Hay textos que no necesitan grandes palabras para llegar al corazón. Este es uno de ellos. Su fuerza no está en la elegancia literaria ni en la profundidad filosófica, sino en la sencillez con que nos recuerda algunas verdades que la vida nos enseña lentamente.

 Domingolarevista.com

Antes que nada, conviene señalar que este texto suele circular atribuido a William Shakespeare, pero no existe evidencia de que haya sido escrito por él. Más bien se trata de una reflexión moderna de autor desconocido que, con el paso del tiempo, terminó asociándose a su nombre. Sin embargo, más allá de su origen, contiene enseñanzas sencillas y profundas sobre la vida, por lo que me ha motivado y me ha salido la siguiente reflexión:

Hay textos que no necesitan grandes palabras para llegar al corazón. Este es uno de ellos. Su fuerza no está en la elegancia literaria ni en la profundidad filosófica, sino en la sencillez con que nos recuerda algunas verdades que la vida nos enseña lentamente.

Con los años uno descubre que muchas de las preocupaciones que nos quitan el sueño terminan siendo pasajeras. Los problemas llegan, nos golpean, nos obligan a pensar y a madurar, pero casi siempre encuentran una salida. La vida tiene una extraña capacidad para seguir adelante.

También es cierto que esperar demasiado de los demás suele traer decepciones. No porque las personas sean malas, sino porque cada quien libra sus propias batallas. Cuando aprendemos a agradecer lo que recibimos sin convertirlo en una obligación ajena, encontramos una paz difícil de explicar.

El texto nos invita, además, a practicar virtudes sencillas que parecen pequeñas, pero sostienen la convivencia humana: escuchar antes de hablar, pensar antes de escribir, examinarse antes de criticar y perdonar antes de guardar rencor. Son enseñanzas antiguas que nunca pasan de moda.

A mis setenta y dos años, después de muchas alegrías, algunas pérdidas y no pocas tormentas, he llegado a comprender que la felicidad no suele esconderse en los grandes acontecimientos. Habita más bien en las cosas simples: una conversación sincera, el cariño de los hijos y los nietos, una caminata al amanecer, el recuerdo agradecido de quienes ya partieron o la satisfacción de haber sido útil a alguien.

La vida es breve. Lo sabemos desde jóvenes, pero solo lo entendemos de verdad cuando los calendarios comienzan a acumularse. Entonces descubrimos que el tiempo es el bien más valioso que poseemos y que cada día merece vivirse con gratitud.

Por eso, de todas las frases de este texto, quizás la más importante sea la última:

«Antes de morir… vive.»

Vive sin odio. Vive sin amarguras innecesarias. Vive agradeciendo más y quejándote menos. Vive cultivando afectos, sembrando recuerdos y dejando alguna huella buena en el camino.

Porque al final de la jornada, cuando miremos hacia atrás, no contarán tanto los bienes acumulados ni los cargos ocupados, sino el amor que dimos, las manos que ayudamos a levantar y los corazones que logramos tocar.

Y esa, tal vez, sea la forma más hermosa de vivir.

Con los años comprendí que vivir no es acumular días, sino llenar los días de afectos, recuerdos y gratitud.

Domingo A. Núñez Polanco

Medicina natural y tradicional: Roig y nuestra flora medicinal cubana

 

Artículos de Salud desde lo natural

Columna de Cubadebate para dialogar sobre la medicina natural y tradicional.

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El llantén mayor es una planta que se considera proveniente de Europa y Asia, aunque en la actualidad su presencia se ha extendido a otras regiones del mundo, incluyendo el continente americano y África.  En Cuba se le considera una especie exótica naturalizada.

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El pasado 31 de mayo no solo fue el último día del mes o el Día Mundial sin Tabaco, también se conmemoró el 149 aniversario del natalicio del sabio cubano Juan Tomás Roig y Mesa. Creo que todos aquí coincidimos en que ha sido él la figura más relevante de la ciencia cubana en lo relacionado con la investigación en el campo de las plantas medicinales..

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La Bixa orellana es según Roig conocida en nuestro país como bija, achote o achiote. Este autor plantea que la planta resulta silvestre en algunos lugares de las montañas orientales, cultivada en el resto de la isla, en jardines, patios y fincas. En muchos lugares parece que se ha escapado del cultivo y se ha vuelto espontánea, principalmente en la región cafetalera de Oriente.

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La mejorana, especie cuyo nombre binomial es Origanum majorana y que pertenece a las familias de las lamiáceas, es una planta aromática y medicinal de amplio uso. Se plantea que es originaria de las tierras del Mediterráneo oriental, aunque su cultivo actualmente está muy extendido por el mundo.

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Citrus es un género de la familia de las rutáceas que incluye 28 especies y numerosos híbridos cultivados. Los frutos de estas plantas poseen un alto contenido en vitamina C y ácido cítrico, lo cual les proporciona su característico sabor ácido. Se considera que son oriundos del Asia tropical y subtropical, particularmente del suroeste de China y de la región de los Himalayas.

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Baduanjin es una de las formas más comunes de qigong. Actualmente se practica en muchos países, incluido el nuestro, a partir de sus beneficios para la salud. Puede traducirse al español de diferentes maneras. Se menciona en varias enciclopedias de la dinastía Song (960-1279 d.C.). El Dao Shi (Pivote del Camino), escrito alrededor de 1150 d.C.

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Aloysia citrodora es una especie de la familia de las verbenáceas, originaria de América del Sur. Se cultiva como planta ornamental y por sus propiedades medicinales.

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Ocimum basilicum es una hierba aromática anual de la familia de las lamiáceas, nativa de las regiones tropicales de África Central y el sudeste asiático, donde se ha cultivado por miles de años. Se le reconoce ampliamente como especie aromática para su empleo en la cocina desde diferentes culturas, pero también por sus propiedades medicinales.

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Sphagneticola trilobata (o Wedelia trilobata) es una planta que pertenece a la familia de las asteráceas. Está presente en nuestro país, pero Roig no la recoge en su obra “Plantas medicinales, aromática y venenosas de Cuba”. Se le conoce popularmente por los nombres de romero de playa o romero de costa, también como wedelia.

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Medicina Natural y Tradicional: Cañandonga y cañafístula para la constipación

La constipación o estreñimiento es sin dudas un síntoma bien molesto. Estamos en presencia de este cuando la frecuencia defecatoria de la persona es menor de tres veces a la semana. En ocasiones quien la padece puede aquejarse además de heces duras y secas, dolor durante la defecación o presentar sensación de evacuación incompleta.   »

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Cuando hace casi ya un cuarto de siglo se publicó la Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2002-2005, primera de su tipo, este organismo internacional introdujo los términos de “entusiasmo no crítico” y “escepticismo no informado”. Sin dudas, tales posiciones extremas llevan a muchos a pensar que dichos tratamientos “lo curan todo” y a otros tantos que “no curan nada”.

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La Moringa oleifera es un árbol originario del sur del Himalaya, que hoy está presente en diferentes partes del mundo. Se dice que en América Latina se introdujo en 1920 y en Cuba se cultiva por todo el país. Según Roig, acá se conoce popularmente como moringa, paraíso francés, acacia, ben, palo jeringa, tilo francés o tilo americano.

El verdugo y el constructor: La paradoja trujillista

  El hombre y su historia Autor/a: Domingolarevista.com — Editar Poder, Estado y desarrollo económico en la República Dominicana (1930-1961)...