sábado, 31 de octubre de 2020

“El arte de escribir”, Bruno Rosario Candelier

PorJosé Silié Ruíz
 

Al momento se está formado la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores, es una gestión para aglutinar a todos los médicos dominicanos que son escritores en el país y el exterior, si usted tiene esa grata experiencia de escribir en cualquier género de la escritura y es médico, siéntase usted más que bienvenido y desde ya está invitado a formar parte de este grupo de profesionales de la salud, que bajo la motorización de los colegas doctores Reynolds Pérez (Jochy), Frank Espino y María Zunilda Núñez, le estamos dando forma a la naciente sociedad de médicos amantes de escribir.

En una pasada reunión y como primera actividad del grupo gestor, tuvimos la gran dicha y el alto honor de auspiciar una conferencia-conversatorio, sobre el arte de escribir con el Dr. Bruno Rosario Candelier, él es un ciudadano prominente, que preside desde el 2002 la Academia Dominicana de la Lengua, y que por su labor cultural y lingüística ha recibido honrosos premios nacionales e internacionales.

Vamos a resumir su amplio currículo, en el hecho de que es de los dominicanos que más libros ha escrito sobre el tema de la lingüística, la creación, la educación, ya usted se puede imaginar la titánica obra de este quijote dominicano, quien ocupa una silla en la Real Academia Española.

Inició su conferencia planteando que toda persona o todo profesional que se dedique a la escritura, se debe a la fe que tiene en sí mismo.

Con su experiencia concluye, que hay miles de personas que tienen condiciones y talento para la creación, pero no producen nada. Nos hizo la pregunta ¿ustedes creen que es cierto que carecen de formación?, no. ¿Porque no tienen la suficiente motivación para iniciarse en la escritura?, tampoco.

¿Porque sienten que no pueden aportar algo nuevo?, tampoco. La mayoría de las personas con capacidades creativas que no se lanzan a una actividad inventora, es porque no tienen fe en sí mismos. Pues quienes tienen fe en ellos mismos, se convencen, pueden testimoniar y compartir sus propias visiones del mundo con los demás.


Señaló que todos podemos idear, que todos somos capaces de producir en las múltiples actividades de la creación. Tenemos todos inteligencias, entonces se puede desarrollar el poder de la creatividad, que se manifiesta cuando hacemos conciencia de que contamos con esa condición de poder imaginar.

Es la percepción de la realidad, pero por sobre todo poder captar el sentido profundo que pueda tener esa realidad. Los escritores no hacen más que eso, atreverse a comunicar su percepción de la realidad.

Hay que preparase, pues para decir algo usted tiene que tener la adecuada forma de hacerlo, estimulando la naturaleza de nuestra imaginación para conectarlo con la realidad. Nuestra propia conciencia es una fuente de creación. Cuando escribimos estamos expresado nuestra fantasía, nuestra sensibilidad y la naturaleza de nuestra imaginación.

Hay dos aspectos de gran importancia cuando vamos a crear, el primero la capacidad de pensar en conceptos y el segundo la capacidad de pensar en imágenes. ¿Quienes piensan en conceptos? son los científicos, los pensadores, los que transmiten algún mensaje de la realidad, los sociólogos, historiadores, etc., todo el que da testimonio de la realidad a partir de un concepto.

En cambio hay un grupo numeroso de seres humanos, que no piensan en conceptos, sino que piensan en imágenes, este segmento de la población son los artistas, pintores, arquitectos, poetas, los dramaturgos, músicos, etc., para esto se necesita una dotación singular de la inteligencia, donde áreas especiales del cerebro se estimulan.

Enfatizó el expositor, que se hace vital y necesaria en cada creación la intuición, que nos conecta con esa realidad que permanentemente está emitiendo sonidos, imágenes, aspectos sensibles y suprasensibles, para estimular la creación humana, y que nos permite enriquecernos intelectualmente.

Deseo agradecer públicamente las elogiosas palabras del distinguido amigo mocano, acerca de mi persona y mi producción como escritor, un abrazo fraterno. Les confieso que fue una experiencia gratísima el “dilectar” junto a nuestro equivalente en su obra, al prominente maestro español Marcelino Menéndez Pelayo, el homólogo en nuestra versión dominicana, lo es el Dr. Bruno Rosario Candelier.

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