sábado, 29 de agosto de 2015

ENEMIGOS DE RD PROMUEVEN BOICOT TURÍSTICO AL PAÍS

¿Boicot turístico a República Dominicana?
Ese camino no ayuda
Varios autores


Alcalde de la ciudad de New York, Bill de Blasio, la Senadora Estatal de origen haitiano,Linda Dorcena Forry Promueven “el Boicot Turístico a la República Dominicana”.

A iniciativa del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, con sede en Massachusetts, Estados Unidos, se ha estado organizando “el Boicot Turístico a la República Dominicana”.

Según el Instituto, su propuesta buscaría “detener las repatriaciones de nacionales haitianos que residen irregularmente en esa nación caribeña (República Dominicana) y no pudieron acogerse al Plan de Regularización”.

Entre quienes apoyan la petición está el Alcalde de la ciudad de New York, Bill de Blasio, la Senadora Estatal de origen haitiano, Linda Dorcena Forry y otras importantes Personalidades Norteamericanas, así como activistas de la diáspora haitiana, tanto en Estados Unidos como en Canadá.

Creemos que la deuda histórica de la República Dominicana con los haitianos, adultos mayores expicadores de la caña; los ochos (8) años que lleva la desnacionalización por la Junta Central Electoral (JCE), que por cierto sigue en contra de las personas dominicanas de ascendencia haitiana, y la eventual expulsión del país a los del grupo B contemplados en la Ley 169-14, los que nacieron en el país, que nunca ha sido registrados y que dicha Ley no los reconoce como Personas Dominicanas sino como extranjeros nativos, lo que es inconstitucional y viola los Derechos Humanos, dicha arbitrariedad debe ser corregida con una política reconocimiento pleno a la nacionalidad hasta 2010.

Nosotros hemos defendido los Derechos de los Dominicanos de ascendencia haitiana, los de los trabajadores inmigrantes haitianos y los miles de cañeros que dieron lo mejor de su vida para poner en ejecución la industria azucarera en República Dominicana desde principios del siglo pasado.

También hemos apoyado las movilizaciones convocadas por las distintas direcciones sociales que se reivindican defensoras de todos y cada uno de estos sectores.

Hemos insistidos en la necesidad de profundizar este camino en base a la unidad de todos los sectores afectados sin descartar ningún tipo de acción discutida y votada por los sectores en lucha.

Respetamos la decisión del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití en organizar el “boicot turístico” contra la República Dominicana, pero no compartimos esta acción. Creemos que la misma no se corresponde con el actual desarrollo de la lucha.

Muchos de los dominicanos de ascendencia haitiana y trabajadores haitianos laboran en el Sector Turístico o en los hoteles que se construyen en los diversos Polos Turísticos de la República Dominicana pudiendo ser los más afectados por el boicot, porque al disminuir el ingreso de turistas, serían los primero en ser cancelados por la patronal.

Además, como dicen los propios dominicanos de ascendencia haitiana, “nosotros nunca atentaremos contra la estabilidad del país al que nos debemos”, son los que niegan nuestros derechos nacionales quienes han provocado el actual descrédito internacional que vive la República Dominicana.

Cualquier política, por más solidaria que sea, que tienda a romper la necesidad de que los hombres y mujeres, sencillos y comunes de ambas naciones se unifiquen es incorrecta.

En consecuencia, el boicot al turismo, comercial o de cualquier índole solamente se justificaría en situaciones extremas y debería contar con el apoyo de los sectores sobre los cuales recaen las medidas tomadas por un determinado régimen político.

Por ejemplo, el boicot organizado a escala mundial contra el apartheid en Sudáfrica fue posible porque hubo un incremento de las movilizaciones las masas africanas y fueron construidos la poderosa Central Sindical COSATU y el Consejo Nacional Africano respectivamente. Ambas gozaban de enorme prestigio, tanto al interior de su país, en el continente africano y el resto del mundo.

Por otro lado, las personas negras constituían el 85 % de la población, la clase obrera fue fundamental para el desarrollo de la minería, las fábricas automovilísticas y el comercio, por lo tanto estaban en capacidad de enfrentar al Régimen y Gobierno racista tanto por la vía de las movilizaciones políticas y otras que eran necesarias.

Este no es el caso de República Dominicana. Son realidades muy diferentes. El llamado boicot turístico o cualquier modalidad de presión contra el país, podría provocar un incremento del falso nacionalismo entre un importante sector de la población dominicana que favorecería a la camarilla anti-haitiana responsable del endurecimiento de las leyes migratorias y las acciones haitianofóbicas en curso.

La solidaridad internacional debe ayudar a fortalecer los esfuerzos de todos los sectores afectados por la política migratoria del presidente Danilo Medina y sus defensores.

Debe servir para que cada vez más dominicanos se integren a esa lucha separándose del gobierno dominicanos que los confunde a base de falsa propaganda e ideología.

También debe servir para desenmascarar al Gobierno de Martelly que ha hecho oído sordo a los reclamos de los inmigrantes haitianos con la desesperante necesidad de tener documentos de identidad para regularizarse, a pesar, como ha sido el caso de los “cañeros”, cuyo dirigentes, compañero Jesús Núñez, afirma haber depositado 4.602,00 millones de pesos, aproximadamente cien mil dólares, en la Embajada Haitiana en Santo Domingo, República Dominicana para tales fines.

Entendemos que es Responsabilidad del Gobierno Haitiano dotar a sus ciudadanos de los Documentos de Identidad necesarios para facilitar el proceso de regularizar sus estatus migratorio en esta parte de la isla, aunque reconocemos que no fue el factor determinante en el fracaso del Plan de Regularización.

Además, darles todos los apoyos necesarios y requeridos en la frontera a todos los hermanos/as y/o compatriotas haitianos/as autodeportados/as o repatriados/as y no abandonarlos a su suerte llegando a territorio haitiano.

La situación actual de los migrantes haitianos y sus descendientes en República Dominicana debe de ser denunciado, pero siempre con hechos y acciones que llaman al dialogo, a la solidaridad, a la hermandad y la unión de los dos pueblos.

Nuestro llamado a los haitianos y amigos solidarios del exterior, es unificar esfuerzos por enfocar las protestas contra las políticas excluyentes del Gobierno de Danilo Medina y sus defensores y no “al pueblo dominicano”, la clase obrera y trabajadora del país que durante década ha convivido sin problemas con sus vecinos.

Buscamos la unidad de los dos pueblos para derrotar definitivamente a los sectores que en cada uno de nuestros países comparten con los monopolios el saqueo de la riqueza isleña.

Para establecer nuevas formas de relaciones migratorias, políticas, económicas, culturales, etc., basada en la igualdad y la solidaridad entre las naciones y el respeto democráticos a nuestras diferencias.

En ese sentido, damos mucha importancia a buscar el mayor grado de integración entre todos los afectados y ganar solidaridad y coordinación con los dominicanos que se han solidarizados con los afectados y afectadas.

Los trabajadores de ambos lados de la isla tienen que coordinarse democráticamente y crear sus propios organismos de lucha, para poder enfrentar la embestida del Gobierno Dominicano y la indolencia del Gobierno Haitiano.

Cualquier tipo de apoyo o solidaridad nacional e internacional debe colocarse al servicio de este esfuerzo y tomar en cuenta las necesidades reales de los afectados, su nivel de conciencia y grado de organización.

Los firmantes, estamos por cualquier tipo de acción que fortalezca la unidad y coordinación entre los trabajadores de ambas naciones y ayuden a fortalecer los esfuerzos por romper los obstáculos objetivos y subjetivos que dificultan tan nobles propósitos.

Firmantes
Hugo Cedeño, Sociólogo.
Regine Charles, Estudiante.
Yesibon Reynoso, Estudiante.
Rafael Capellán, Profesor.
Luis Adames, Profesor.
Euclides Cordero Nuel, Estudiante.
Yolanda Alcino, Estudiante.
Joseph Cherubin, MOSCTHA.
Serge Baguidy−Gilbert, Fundación ZILE Canadá.

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