sábado, 17 de julio de 2021

¿Por qué dar los buenos días puede significar tanto?



Experimenta el poder de dar los “Buenos días”.

Dar los buenos días con un bonito mensaje puede significar mucho más de lo que piensas.

Cada vez estamos perdiendo más valores y cada vez somos más reacios a saludarnos. A veces las pequeñas cosas como un simple saludo de buenos días marcan la diferencia.

¿Por qué dar los buenos días puede significar tanto?

Somos personas reales que con un simple gesto podemos mostrar algo de humanidad y hacer que otra persona se sienta mejor o alegrarle el día al compartir este amistoso intercambio de palabras de tan sólo dos segundos: dar los buenos días

Todos tenemos nuestra rutina diaria, sin importar quiénes somos, qué hacemos o a dónde vamos. Podemos hacer que las palabras de “Buenos Días” formen parte de esa rutina matinal y favorecer las relaciones sentimentales, familiares o amistad.

Todos apreciamos una sonrisa y un saludo de vez en cuando, y en especial si estamos teniendo un mal día. Esto puede expresar el amor hacia nuestra pareja. Significa que estás pensando en la amada.

¿A quién no le gusta saber que su pareja, amigo o familiar, está pensando en uno nada más que al levantarse?

Es una bonita sensación. Cuando te despiertas con un bonito mensaje deseándote un día maravilloso, hace mucho más llevadero todo el día.

Es un bonito detalle casi sin esfuerzo. Toda persona necesita mostrar aprecio por su pareja. La falta de apreciación es una de las razones principales por las que las parejas se separan. Tienes que demostrarles que te encanta y es importante en tu vida.

Enviar un mensaje de buenos días es una forma súper fácil de hacerlo. Cuando te despiertas y envías ese mensaje, le dices a tu pareja, amiga o familiar que quieres que pase un buen día. Eso es suficiente para mostrar tu aprecio con un pequeño gesto.

Comenzar el día con un mensaje de tu amada hace que te sientas bien.

Ponte en su situación. ¿Cómo te sientes cuando te sucede? Probablemente increíble. Saber que tu pareja piensa en ti de inmediato por la mañana te ayuda a sentirte bien con tu relación. Te hace sentir seguro y te prepara para tener un gran día

Puede parecer insignificante, pero tiene un efecto poderoso en todo el día. Tienes el poder de convertir su día en uno grandioso.

Entonces envía ese mensaje, no es necesario que sea complicado, ¡así que no esperes más!!!! 

Domingo Nuñez

viernes, 16 de julio de 2021

¿Por qué dar los buenos días puede significar tanto?

Experimenta el poder de dar los “Buenos días”.

Dar los buenos días con un bonito mensaje puede significar mucho más de lo que piensas.

Cada vez estamos perdiendo más valores y cada vez somos más reacios a saludarnos. A veces las pequeñas cosas como un simple saludo de buenos días marcan la diferencia.

¿Por qué dar los buenos días puede significar tanto?

Somos personas reales que con un simple gesto podemos mostrar algo de humanidad y hacer que otra persona se sienta mejor o alegrarle el día al compartir este amistoso intercambio de palabras de tan sólo dos segundos: dar los buenos días

Todos tenemos nuestra rutina diaria, sin importar quiénes somos, qué hacemos o a dónde vamos. Podemos hacer que las palabras de “Buenos Días” formen parte de esa rutina matinal y favorecer las relaciones sentimentales, familiares o amistad.

Todos apreciamos una sonrisa y un saludo de vez en cuando, y en especial si estamos teniendo un mal día. Esto puede expresar el amor hacia nuestra pareja. Significa que estás pensando en la amada.

¿A quién no le gusta saber que su pareja, amigo o familiar, está pensando en uno nada más que al levantarse?

Es una bonita sensación. Cuando te despiertas con un bonito mensaje deseándote un día maravilloso, hace mucho más llevadero todo el día.

Es un bonito detalle casi sin esfuerzo. Toda persona necesita mostrar aprecio por su pareja. La falta de apreciación es una de las razones principales por las que las parejas se separan. Tienes que demostrarles que te encanta y es importante en tu vida.

Enviar un mensaje de buenos días es una forma súper fácil de hacerlo. Cuando te despiertas y envías ese mensaje, le dices a tu pareja, amiga o familiar que quieres que pase un buen día. Eso es suficiente para mostrar tu aprecio con un pequeño gesto.

Comenzar el día con un mensaje de tu amada hace que te sientas bien.

Ponte en su situación. ¿Cómo te sientes cuando te sucede? Probablemente increíble. Saber que tu pareja piensa en ti de inmediato por la mañana te ayuda a sentirte bien con tu relación. Te hace sentir seguro y te prepara para tener un gran día

Puede parecer insignificante, pero tiene un efecto poderoso en todo el día. Tienes el poder de convertir su día en uno grandioso.

Entonces envía ese mensaje, no es necesario que sea complicado, ¡así que no esperes más!!!! 

Domingo Nuñez

domingo, 6 de junio de 2021

 

Domingo Nuñez

NOS VEREMOS EN LA CUMBRE
Buenos días hermanos y amigos lectores aquí estamos cómo cada semana, siempre compartiendo con ustedes algunos comentarios y reflexiones que de una forma u otra nos permiten en cierto modo ver el mundo y la realidad con una visión más racional, inteligente y con sentido práctico.

Por allá por los anos 70s. había un buen hombre, amigo de papa. Al buen hombre lo llamábamos Malla porque él era vendedor de Malla y Compañía, una gran y prestigiosa fábrica de pastas de República Dominicana. Su nombre no lo recuerdo ahora. Pues bien, al señor Maya les gustaban los libros. Siempre que leía un libro y les fascinara se lo recomendaba a todos los amigos y relacionados. Sucede y viene hacer que un libro en especial le recomendó leer a papa –También tus hijos que lo lean-. 

El dichoso libro se titulaba: “NOS VEREMOS EN LA CUMBRE”. Su autor, fue un escritor, vendedor, y orador motivacional estadounidense, Zig Ziglar.

Al decir verdad, desde que el libro llego a casa yo lo secuestre. Papa no puso objeción. Solo atinó a decir: “Léelo tu primero, luego me lo comenta así me ahorro de leerlo”, "no olvide dárselo a los muchachos para que ellos también lo lean”. 

A pesar de mi poca experiencia, apenas 17 años, intuía que el libro que tenía en mis manos no era cualquier libro. “Nos veremos en la cumbre”, desde entonces, por muchos años fue mi fiel compañero. Nos acompañó “allende los mares”. Su lectura fue para mí y para quienes la compartieron conmigo, de extraordinario aprendizaje en materia de crecimiento humano y espiritual. 

¿Saben algo?, por ironía, de esas cosas que pasan, a muchos di a leer “Nos veremos en la cumbre” obtuvieron buenas cosechas de su lectura. Ahora su promotor anda en busca de su fiel compañero del pasado, para sacarle muchos saberes que quedaron pendiente, quizás por la falta, en aquel entonces, de un método sistematizado de lectura comprensiva que ahora si lo estamos ensayando. Como por igual, hoy tenemos una nueva actitud y aptitud ante la vida, diríamos una nueva cosmovisión del mundo y la realidad. 

Vuelvo, como en aquellos días, a recomendarles a mis amigos y relacionados a entregarse a la lectura “NOS VEREMOS EN LA CUMBRE”.

Nunca olvidare la lectura de aquel relato: “El avión de las 2:20 a Boston” Esta primera lectura, fue mi primer encuentro con “Nos veremos en la cumbre”, la verdad que me dejo profundamente impresionado e interesado de entrarle como la conga de inmediato a la lectura del libro, que dejaría profundas huellas en mis adolescentes años.

El avión de las 2:20 a Boston. 

"John Jones estaba en la ciudad de Nueva York. Quería viajar a Boston, de manera que fue al aeropuerto y compro un boleto. Cómo disponía de unos pocos minutos se dirigió a las básculas, se subió a una, depositó una moneda y recibió una tarjeta con su fortuna: “su nombre es John Jones, pesa 85 kilos y va a tomar el avión de la 2:20 a Boston” Experimento súbito asombro: toda esta información era correcta. Pensando que se trataba de un truco, volvió a subirse a la báscula, depositó otra moneda y recibió otra tarjeta: “su nombre sigue siendo John Jones, todavía pesa 85 kilos y va a tomar el avión de las 2:20 a Boston”. Esto lo sorprendió aún más. Pensando en una trampa, decidió “engañar” al objeto o a la persona responsable, fue a los sanitarios y se cambió de ropa. Nuevamente subió a la báscula, depositó su moneda y obtuvo la respuesta: “Su nombre todavía es John Jones, aún pesa 85 kilos... pero acaba de perder el vuelo de la 2:20 a Boston”. 

Este libro fue escrito para aquellos que perdieron el avión de las 2:20 Boston o para quienes por alguna razón decidieron bajarse de él antes de llegar a su destino. En síntesis este libro es para quienes han desperdiciado gran parte de la buena vida. Está diseñado para ayudarle a obtener las recompensas que merece y gozar y es capaz de obtener. 

El primer segmento del libro tiene por contenido lo siguiente:

SEGMENTO UNO

Escalera hacia la cumbre

1- Abrir su mente, agitar su imaginación y que piense. Estimular su curiosidad y crear una insatisfacción con su status quo. 


2- identificar lo que desea de la vida y graficar un curso de acción para obtenerlo. 


3- Despertar al gigante dormido que está en su interior. 


4- Ayudarle a reconocer y superar su cojera de perdedor. 

Por demás, el libro sugiere al final de cada segmento material adicional de lectura.

Aquellos que se interesen por experimentar la gran aventura hacia: “NOS VEREMOS EN LA CUMBRE” les aseguro que muchas cosas que les faltan para su felicidad y éxito en la vida con un método y una lectura sistematizada de “NOS VEREMOS EN LA CUMBRE” lograran sus propósitos y metas.

Éxitos para lo que se decidan ir en busca de la gran aventura: “NOS VEREMOS EN LA CUMBRE”. 

Domingo A. Nuñez Polanco

martes, 11 de mayo de 2021

En mi 67 aniversario

Hola buenos días hermanos y amigos lectores. Hoy en mi 67 aniversario quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de cosas comprendidas a fuerza de lo vivido en mas de 6 decadas de existencia.

Hoy 12 de mayo de 2021 arribamos a nuestro 67 aniversario.

Desde la 10 diez de la noche de aquel domingo 12 de mayo de 1954 vine al mundo desde el vientre de mi madre. Hacen 67 primaveras de mi primer contacto directo con la luz cósmica. Desde entonces 804 meses han transcurrido de mi paso por esta galáctica, más exactamente unos 24120 días, vale decir unas 578880 horas; tiempo suficiente y oportuno para hacer una reflexión de lo vivido: “Que hecho que no debía haber hecho y que no hice que debía haber hecho”


Llegado a estos años, por fuerza de lo vivido, he llegado a comprender: La felicidad y la agradable sensación de vivir o haber vivido una vida bien lograda requieren más que lo material, el éxito o prestigio; son el resultado de una conjunción armónica entre el progreso social y el progreso individual, una práctica de vida con un alto contenido ético y humanista que con el tiempo se retroalimentan formando un círculo virtuoso en el que mejoramos para dar y damos para mejorar. También estos años me han llevado a comprender: Qué hay que mantener siempre en lo absoluto la coherencia en el decir y hacer, ser más racional en nuestras actitudes y acciones, más inteligencia y sentido práctico, desarrollar a máxima potencia el instinto del sentido común. También dar el gran salto que va de la inutilidad de la existencia a la búsqueda de un sentido a través del compromiso con los demás.
 
Hoy, llegado a mis 67 primaveras, sucede y viene hacer que el mundo no está en su mejor momento. Una crisis global en todos los órdenes y se agudiza de manera crítica con la llegada del COVID19.
Estamos en un momento de incertidumbre, donde al ciudadano lo asalta la desconfianza, lo hace dudar de todos y de todas las propuestas para un cambio de vida; es aquí donde los lideres, los comprometidos con las sanas y buenas causas de los pueblos deben asumir con responsabilidad su papel de guía y orientadores.
 
Educar en valores y asumir principios de vida que den coherencia al pensar y a la acción poniendo en primer plano las necesidades existenciales del hombre los cuales trascienden más allá del ámbito del conocimiento y lo material.

Educar en valores no es más que contribuir al desarrollo global de cada persona: que aprendan cuidar y desarrollar su mente, su inteligencia; desde el punto de vista humano, sientan sensibilidad por el débil, el sufrido; adquieran responsabilidad individual, espiritualidad y sentido ético de la vida.

Urgente la necesidad de cambios profundos, hacer emerger un nuevo modo de vida para los cambios que la posmodernidad impone con su ausencia de valores éticos.
 
Hermanos y amigos nos acercamos aceleradamente al fin de una era. Se trata de un proceso que ya se ha iniciado.
 
Las crisis financieras, alimentaria, sociales, económica, ambiental y sobre todo una profunda crisis en valores están convirtiendo la vida de los seres humanos en una penuria constante. Hemos llegado al punto en el que la vida, lejos de disfrutarse, se sufre. Y se sufre más allá de la posición económica de cada uno, no sólo sufre el pobre, sino también quien tenga conciencia de la realidad social y ambiental, pues es muy difícil ser plenamente feliz, siendo consciente de que miles de niños mueren cada hora por no poder acceder a unos pocos litros de agua potable, o que muchos millones padecen hambre crónica a lo largo de toda su corta vida.
 
Me da miedo pensar que muchos, después de tanto batallar frente a la infinita injusticia de nuestra era, corramos el riesgo de perder nuestra sensibilidad, de acorazar demasiado nuestro corazón, que corramos el riesgo de dejar de sentir amor por el prójimo, por la madre naturaleza, por la vida, de ahí que es necesario asumir con responsabilidad la tarea de una educación en valores.

En estos días leí un texto, no recuerdo su autor, pero me dejo una gran enseñanza: "Todos los seres humanos llegamos al mundo con tres recursos personales de inestimable valor –inteligencia, emociones y voluntad– que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida; los logros que alcancemos como individuos y como seres sociales dependen de nuestra capacidad para gestionar esos tres recursos. El reto de construir mejores sueños y llegar a realizarlos pasa necesariamente por su capacidad para administrar adecuadamente sus recursos personales. Y ese es un proceso ininterrumpido que se va desarrollando todos los días con cada decisión que una persona toma. Por ello, en lugar de incurrir en pretextos para justificar ante otros o ante uno mismo los errores cometidos o los problemas enfrentados –como sucede cuando se asumen actitudes victimitas, pesimistas o cínicas– es necesario saber tomar mejores decisiones y estar en capacidad de asumir la responsabilidad por ellas, a sabiendas de que los errores ocurren y que de ellos es mucho lo que se puede aprender".

En resumen en el precedente texto he captado que saber escuchar y atender las necesidades emocionales, nuestras virtuosas voces interiores que son aquellas que no demandan el éxito sino la expansión de los recursos personales –inteligencia, emociones y voluntad– y la capacidad de ponerlos al servicio de las demás personas.

Solo me resta darles las gracias a quienes han tenido la gentileza de llegar  hasta el final de estas peroratas que hoy han brotado de mi alma y corazón a fuerza de todo lo vivido en estos sesenta y tantos años.  

Un abrazo para todos.

Domingo Nuñez Polanco.


martes, 23 de febrero de 2021

Los diferentes tipos de olvido, y ejercicios para fortalecer la memoria.




De acuerdo con el Dr. Mauricio Fava, del Departamento de Psiquiatría de Massachusetts General Hospital, a cualquier edad podemos tener olvidos que no representan ninguna situación de riesgo para la salud, como sí lo es padecer Alzheimer.
Como lo publica voces.huffingtonpost.com, a nivel mundial sólo el 13 por ciento de la gente mayor de 65 años es diagnosticada con el mal de Alzheimer. Sin embargo, y para tener mayor conocimiento y control sobre nuestra memoria, el medio antes mencionado enlista los olvidos que con mayor frecuencia afectan a las personas.

Olvidos relacionados con la atención. Se presenta cuando debido al ritmo de vida que llevamos las personas son más propensas a distraerse con gran facilidad; lo que conlleva a que la información que recibimos no sea retenida correctamente, por lo que es fácil olvidarla o sólo recordar parte de ella.

La rutina, las multitareas y las interrupciones inesperadas en acciones que realizas automáticamente, son otros factores que inciden en la afectación de la atención. Este tipo de olvidos se resuelve eliminando las distracciones, reduciendo las multitareas y enfocando la atención en la información que necesitas retener.

Olvidos de tiempo. Los recordatorios relacionados con el tiempo afectan la retención y la calidad de ambas memorias: de corto y de largo plazo. Olvidar algo que guardaste poco tiempo y no has vuelto a recordar es parte del proceso natural de eliminar información almacenada que no necesitamos. Cuando no quieras olvidar algo, trae a tu memoria la información, de vez en cuando.

Olvidos de futuras acciones. Es olvidar llevar a cabo una acción planificada como ir a una cita o tomar un medicamento. Las notas y los calendarios te ayudan a evitar este tipo de olvido.

Olvidos temporales. Se refiere a olvidar información familiar como palabras, nombres, títulos de libros, de películas o de canciones. Pero esa información suele regresar en momentos posteriores, obvio, cuando ya no la necesitas. Esto ocurre cuando las conexiones entre objetos o personas y sus nombres se debilitan por falta de uso.

Memorias inexactas. Cuando no recordamos con exactitud hechos de tiempo, gente, lugares o eventos, es probable que se deba a que las memorias más recientes han intervenido con memorias originales, además los prejuicios personales, las creencias o las reacciones emocionales pueden darle a las memorias matices diferentes. Se dice que a veces recordamos lo que "queremos" y como lo "queremos" recordar. Pueden ser mecanismos de defensa para protegernos.

Sin embargo, el cerebro y la memoria pueden ser estimulados a tener un mejor funcionamiento, por medio de diversos ejercicios mentales y físicos.


Hacer ejercicio. Es muy recomendable realizar alguna actividad física, como caminar, trotar y hasta sacar a pasear a tu mascota, ya que ejercitando tu cuerpo oxigenas las células del cerebro.

Escucha música. Está comprobado que la música, en especial la clásica, mejora y mantiene las funciones cerebrales. La música estimula las células del cerebro y esto te beneficia para la concertación mental, la memoria y el desarrollo visual y auditivo.

Jugar Ajedrez. Este es un pasatiempo que requiere de gran concentración y agilidad mental para realizar movimientos estratégicos y así poder ganar, así que entre más lo juegues tu memoria estará en actividad y lista para recordar.

Jugar Sudoku. Representa un gran reto para las personas pues necesitas paciencia y buena memoria para recordar y relacionar los números, con el objetivo de hacer un juego perfecto. Sin duda tu memoria ganará agilidad al practicarlo.

Relájate. Cuando no puedas recordar dónde dejaste algún objeto, como las llaves del coche o tu cartera, lo peor que puedes hacer es estresarte, porque eso bloqueará automáticamente tu memoria. Lo que tienes que hacer es relajarte, cierra un momento los ojos, respira profundamente y exhala lentamente; ya tranquilo podrás reconstruir todo lo que hiciste 5 minutos antes y podrás recordar dónde colocaste ese objeto que buscas.

Utiliza tu imaginación. Cuando estés leyendo o estudiando, procura pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos; esta técnica te permitirá recordar sucesos o episodios de un determinado tema.

Por a trabajar tu memoria. Comienza a memoriza cosas simples, como la lista de la compra o un teléfono. Trata de recordar qué comiste hoy, ayer, la semana pasada. Y luego, complica la actividad tratando de memorizar listas ordenadas o desordenadas de palabras, como refrigerador, auto, televisión.

Haz uso de lápiz y papel. Anota la información importante que quieras recordar y colócalos en lugares donde es seguro que los veas, porque los datos se retienen mucho mejor si se escriben y estás en constante contacto con ello.

Ponte retos. Aprender un nuevo idioma o a tocar un instrumento musical o cocinar, son actividades que hacen que nuestro cerebro deba estar atento y que se activen distintas áreas mentales.

Modifica tu rutina. Hacer siempre lo mismo de la misma manera, anula nuestra memoria. Intenta ir al trabajo tomando caminos distintos, cambia la ruta hacia el supermercado o altera el orden en que haces las cosas al levantarte.

sábado, 13 de febrero de 2021

Juan Bosch: Vida, pensamiento y legado (1 de 3)

Autor/a: Domingolarevista.com — Editar Estimados amigos lectores: En esta oportunidad deseo hacer una breve aclaración y, al mismo tiempo, p...