martes, 29 de septiembre de 2015

Taínos su cultura y orígenes


La cultura taína, sus orígenes, creencias, arte y herencia, son presentadas en la obra puesta a circular por la firma Odebrecht, en la cual recoge ensayos de Marcio Veloz Maggiolo, Manuel García Arévalo, Abelardo Jiménez Lambertus, Bernardo Vega y Adolfo López. “Taínos” es el primer volumen de la Colección de Historia Dominicana, libro presentado por Odebrecht República Dominicana, con el que celebra sus primeros 10 años de trabajo en la nación.
Los taínos pintaban aplicando pigmentos directamente sobre las rocas. (Laritza Calvo) 
Además, la empresa, responsable de la construcción de la gran mayoría de los elevados del país, en breve tiempo pondrá en circulación un segundo y tercer tomo de la obra, que llevarán por nombre “Invasión y conquista de la Española” y “Paisaje, el hombre y la cultura dominicanos”. Temas como las culturas iniciales de la isla de Santo Domingo; cultura taína,  religión y mitología taínas, así como el arte rupestre prehispánico en La Española y “lo que heredamos de los taínos”, son tratados en forma magistral por los citados escritores e historiadores, que ponen de manifiesto su habilidad para presentar la historia con lenguaje sencillo y elegante.
Sobre la cultura taína se ha escrito una inmensa cantidad de libros en los que se destacan las manifestaciones religiosas, costumbres y orígenes. En la obra presentada por Odebrecht se enriquecen los conocimientos de la mano de cinco destacados historiadores y escritores dominicanos que plasman sus conocimientos en la obra “Taínos”.

Al dar a conocer el ejemplar, Marcos Cruz, director superintendente de Odebrecht, planteó el deseo de que “Taínos” sea una contribución a las entidades públicas y privadas para favorecer el conocimiento y la comprensión de la historia económica y de la evolución sociopolítica de los pueblos.
Resaltó la importancia de que la historia de los pueblos sea conocida, al plantear “que el pasado determina lo que somos hoy y lo que deseamos ser en el futuro”.
En el primer capítulo, bajo el título “Las culturas iniciales de la isla de Santo Domingo”, el investigador y literato, Marcio Veloz Maggiolo nos remonta a los tiempos precolombinos y las diferentes características de los primeros habitantes a los que agrupa en tres categorías: aquellos que se dedicaban a la recolección de alimentos; los que conocían algún tipo de agricultura incipiente, y los que fundamentaron su vida en la explotación agrícola, la recolección y la caza.
Además, Maggiolo precisa que los primeros habitantes de la isla provienen de las costas de Venezuela y la zona de Belice, en Centroamérica, “cuya entrada al arco antillano se fecha previo al año 5000 antes de cristo”.
La cultura, costumbres y el arte
El tema de la  “cultura taína” es abordado por  Manuel García Arévalo, quien expone que el almirante Cristóbal Colón en su diario refiere que los taínos “son gente de amor y sin codicia y convencibles para toda cosa”. En cuanto a cómo eran los taínos, refiere que aunque algo bajo de estatura, eran de cuerpo bien formado y piel cobriza, lampiños, de cara ancha, con pómulos muy pronunciados, labios un poco gruesos y de muy buena dentadura. En lo que respecta a la organización social, Arévalo precisa que la mayor unidad territorial de los taínos era el cacicazgo, que agrupaba a numerosas aldeas o “yucayeques”, dirigidos por el cacique, quien llegaba al puesto por la vía matrilineal hereditaria o la realización de un hecho extraordinario.
En cuanto a la religión y la mitología taínas, Abelardo Jiménez, en forma breve refiere que en todos los grupos indígenas precolombinos el conocimiento religiosos se funda en las relaciones del hombre y la mujer con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas, transmitido de generación en generación. 
Agrega que la religión y mitología taínas fueron reestructuradas y organizadas a partir de la mitología aruaca, acorde a los cambios vivenciados frente al mundo real de las creencias religiosas.
Arte taíno 
Bernardo Vega y García Arévalo abordan el tema y exponen sobre los objetos vinculados a la ceremonia de la cohoba, entre los que citan dúhos, cemíes, espátulas vómicas, Inhaladores, maracas, Trigonolitos, cabezas macorix y los collares. Citan también los amuletos, sellos o pintaderas, vasos efigies de cerámica y vasos efigies comunicantes, entre otros. En cada caso, se explica la función de cada objeto. En el caso del dúhos, era un asiento ceremonial de madera, propiedad del cacique o behique participante en la ceremonia de la cohoba.
Para hablar del arte rupestre prehispánico en La Española,  Adolfo López precisa que en las Antillas encontramos cuatro tipos diferentes de arte rupestre, las cuales son “pinturas, petroglifos, pictoglifos (petroglifos pintados) y bajorrelieve, las cuales se encuentran mayormente en cavernas, aunque también aparecen en abrigos, calizos y en rocas aisladas. Agrega que las pinturas se realizaron aplicando pigmentos directamente sobre la roca, a veces con pinceles y otras veces directamente con los dedos. 
Finalmente, Bernardo Vega aborda el tema de “Lo que heredamos de los taínos” precisa que países como México, Guatemala, Ecuador y Perú, disfrutan de una rica y vibrante  cultura indígena, ya que una parte importante de la población es descendiente de las etnias precolombinas, pero en el caso dominicano, los 400,000 taínos estimados en la isla a la llegada de los europeos, se extinguieron al no resistir las enfermedades de los colonizadores. Empero la mezcla de taínas con españoles mantiene la sangre de los primeros habitantes de la isla “fluyendo entre nosotros”, aunque afirma que “ si la herencia taína en nuestros rasgos físicos es débil, la misma es abundante en otros aspectos, principalmente en el lenguaje, la comida, la pesca, la caza y el ajuar doméstico, y “hasta en la ubicación de nuestras ciudades y en nuestra literatura”.
Rupestre
Las pinturas taínas se realizaron aplicando pigmentos directamente sobre la roca, a veces con pinceles y otras veces directamente con los dedos
“Muchas mujeres taínas tuvieron hijos con los recién llegados y se ha comprobado que la sangre india todavía fluye entre nosotros”.
Bernardo Vega,
Econosmista e historiador

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